La extinción de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquera, deja a los pequeños y medianos productores sin financiamiento y propiciará que caigan en manos del agiotismo con tasas de interés más caras o dejarán de producir alimentos.
Así lo advirtió Luis Gómez Garay, dirigente del Movimiento El Campo es de Todos, quien señaló que las instituciones agrarias también son desmanteladas. Son los casos de la Secretaría de la Reforma Agraria hoy Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano, que no atiende los asuntos agrarios.
La SEDATU está en franco proceso de convertirse es una promotora del desarrollo urbano o de los paraísos beisboleros, mientras los tribunales agrarios y la Procuraduría Agraria se debaten en la penumbra y las carencias que las llevaron a la irrelevancia, denunció.
Ante esta situación, 3.5 millones de ejidatarios, hombres y mujeres de México rural, siguen excluidos del desarrollo social en un campo donde no existe política social para su desarrollo y el de sus comunidades, donde campea la pobreza, la falta de oportunidades.
Así como la falta de oportunidades, los bajos niveles de rentabilidad agropecuaria, la falta de condiciones para la producción y la ausencia de empleos competitivos y bien remunerados.
El dirigente campesino convocó a construir un frente de lucha que en el marco de una profunda pluralidad e independencia política se fortalezca la agenda para el desarrollo integral, incluyente y democrático del país.
Remarcó que de acuerdo con la iniciativa que envío el Ejecutivo federal al Congreso, el argumento para extinguir la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero es que la cartera vencida representaba el 13.1 por ciento de la Cartera Crediticia en 2019.
Y que para 2020 ese porcentaje se redujo al 10.9 por ciento. Sin embargo, un año después, este indicador volvió a ubicarse en 13.3 por ciento y para diciembre de 2022 casi se duplicó a 26.2 por ciento.
Luis Gómez Garay afirmó que en sus primeros 15 años de existencia, la Financiera aplicó una tasa de interés de un solo dígito. Y la cartera de recuperación era de 93 por ciento. Y llegó a financiar 70 mil millones de pesos anualmente.

