domingo, abril 19, 2026

Las cuatro facciones que pelean control de Cártel de Sinaloa

Nacional

Ciudad de México.-  La detención del capo Ismael “El Mayo” Zambada y de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, provocará un inminente reordenamiento del Cártel de Sinaloa (CDS) y sus diferentes facciones.

La organización delictiva, fundada por “El Mayo” y “El Chapo” en los años 80, no tiene un líder único y se divide actualmente en cuatro facciones, enfrentadas entre sí, a pesar de los intentos del primero por mantenerlo cohesionado tras la captura y extradición de Guzmán Loera a Estados Unidos.

De acuerdo con distintos reportes, el Cártel se divide actualmente en cuatro facciones: “Los Chapitos”, que son los hijos de “El Chapo”; el grupo de “El Mayo” Zambada; el bando de Aureliano “El Guano” Guzmán Loera, hermano de “El Chapo”, y el de Rafael Caro Quintero.

Para la DEA, el Cártel de Sinaloa se convirtió en una organización flexible tras el arresto y condena de “El Chapo” Guzmán Loera, que se mantiene entrelazada por asociaciones, relaciones familiares y amistades.

“Desde el arresto y condena de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, el Cártel de Sinaloa ha operado como una (organización) flexible de narcotraficantes entrelazados a través de asociaciones comerciales, matrimonios y amistades de larga data”, señala la DEA en su último informe anual.

“Los líderes actuales del Cártel de Sinaloa incluyen a Ismael ‘El Mayo’ Zambada García; Aurelio ‘El Guano’ Guzmán Loera, hermano de ‘El Chapo’; Rafael Caro Quintero y los cuatro hijos de ‘El Chapo’, conocidos colectivamente como ‘Los Chapitos'”.

Para la dependencia estadounidense, el CDS y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no sólo son las principales organizaciones criminales en México, sino que tienen presencia en todo Estados Unidos y han ocasionado la peor crisis de drogas en la historia de ese país.

“Ellos dictan el flujo de casi todas las drogas ilícitas hacia Estados Unidos y su dominio sobre el comercio de drogas sintéticas en particular es evidente en el incesante flujo de fentanilo y metanfetamina ilícitos que cruzan la frontera”, se lee en el informe.

Pugnas internas

El Cártel de Sinaloa no tiene un sólo líder. A la fecha, el paraguas de esta organización trasnacional cubre cuatro facciones criminales separadas, pero que mantienen disputas internas y que cooperan entre sí para mantener sus operaciones.

En teoría, señala la DEA, esta estructura fraccionada otorga a los jefes de los cuatro grupos la capacidad de compartir rutas de contrabando, contactos corruptos, acceso a proveedores de sustancias químicas ilícitas y redes de lavado de dinero, aunque no comparten ganancias.

“Sin compartir ganancias ni tener que responder a una cadena de mando principal. En realidad, sin embargo, las luchas internas por el poder y las alianzas fluctuantes dejan en duda la viabilidad del ‘modelo paraguas'”, refiere la DEA.

Apenas el pasado 26 de marzo, luego del plagio de 66 personas y de enfrentamientos entre células criminales en Culiacán, los hijos de “El Chapo” aseguraron en decenas de mantas colocadas en esa ciudad que en Sinaloa no hay una guerra interna.

“No hay guerra en Sinaloa. Esto les va a pasar a todos los rateros de Sinaloa. Para que sientan lo que sienten las familias cuando se meten a robarle sus casas, a invadir su privacidad. Aquí no se permite el robo, secuestro, extorsión, ni cobro de piso”, se advirtió en las mantas.

“Ya saben cuáles son los principios de la organización, téngalo claro. Familiares de personas que anden en esos delitos, eviten pasar un mal rato y denuncien cualquier acto de esta índole”.