Nueva York, Estados Unidos.- El huracán Beryl dejó sin energía eléctrica a millones de usuarios en Houston y sus alrededores este mes. CenterPoint Energy, la principal compañía de servicios públicos de la ciudad, tardó casi dos semanas en restablecer por completo el suministro eléctrico.
A inicios de este año, inundaciones arrasaron con una subestación eléctrica en Minnesota, mientras que los estados centrales sufrieron al menos cuatro grandes tornados y tormentas de viento que dejaron a cientos de miles de clientes sin electricidad.
Las compañías energéticas están trabajando para adaptarse a temperaturas récord, inundaciones y tormentas, ya que los modelos climáticos pronostican que el clima se volverá cada vez más descontrolado, pero investigadores advierten que aún no se tiene un buen entendimiento de los efectos del calentamiento global y las condiciones actuales de calor extremo, lo que dificulta buscar soluciones.
Consolidated Edison, la compañía de servicios públicos de Nueva York, está tratando de ir un paso adelante de los riesgos climáticos al trabajar con el estado de Nueva York y la Universidad de Columbia para predecir qué efecto podría tener el cambio climático en sus operaciones y sistemas.
A mediados de julio, una ola de calor y un aumento repentino del uso de aires acondicionados provocaron que algunos de los cables eléctricos subterráneos de la empresa fallaran en Harlem.
El más reciente estudio de riesgo climático de Con Edison, publicado el año pasado, indica que se espera que todo tipo de clima severo, desde inundaciones hasta olas de calor, aumenten en intensidad. Es probable que las temperaturas suban más rápido de lo que se proyectó hace cuatro años, y los niveles que se anticipaban para el 2040 ahora llegarán una década antes, arroja el estudio.
Ingenieros de Con Edison tomaron esas predicciones y las aplicaron a sus sistemas eléctricos para crear un modelo de su posible aumento en las tasas de fallas de equipos, que crecen a medida que sube la temperatura, explicó Christopher Jones, ingeniero en jefe del sistema de distribución eléctrica de la empresa.
Para ayudar a proteger el sistema, Con Edison planea agregar interruptores a su red subterránea que limitarían la propagación de cualquier falla.
El mal clima está azotando con más frecuencia por todo Estados Unidos y costando mucho más ahora que en años anteriores, reporta el Gobierno de ese país.
En los últimos cinco años, EU ha sufrido un promedio de 20 desastres al año relacionados con el clima, a un costo de mil millones de dólares o más, ajustados a la inflación, comparado con un promedio de 43 años de 8.5, arrojan datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. Hasta junio, ya ha habido 15 desastres de este tipo este año.
El clima severo es la causa número uno de cortes de energía a nivel nacional y un factor importante en problemas de todo tipo en la red eléctrica.
Investigadores aseguran que empeorará. Aunque no están claros los efectos exactos del cambio climático sobre el clima actual, muchos científicos afirman que ha hecho que algunos fenómenos meteorológicos, como fuertes precipitaciones, sequías y olas de calor, sean más graves y frecuentes.
Si las emisiones de gases invernadero siguen aumentando a un ritmo elevado y el calentamiento global avanza, los residentes de Houston podrían sufrir un aumento del 72% en el número de apagones importantes hacia finales de siglo comparado con hoy en día, señala un estudio reciente del Instituto de Investigación de Energía Eléctrica y el Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste.
Calor, tormentas y granizo
El 2023 fue declarado el año más caluroso desde que se tienen registros globales, y muchos meteorólogos dicen que este año podría superarlo.
Si bien el calor no suele provocar apagones como lo hacen las tormentas, sí genera estragos en casi todas las partes de la cadena de suministro eléctrico. Reduce el rendimiento de todo, desde generadores a gas y parques eólicos hasta plantas nucleares y cableado eléctrico.
Las compañías de servicios públicos enfrentan esos riesgos en parte al desarrollar capacidad adicional en sus sistemas para satisfacer la demanda a las temperaturas más altas que se anticipan. Algunas compañías en zonas especialmente calurosas como Arizona están pidiendo a los proveedores que se aseguren de que los nuevos componentes puedan funcionar a una temperatura diaria promedio de hasta 50 grados centígrados, en lugar del estándar actual de la industria de alrededor de 40 grados, dice Andrew Phillips, vicepresidente de infraestructura de transmisión y distribución del Instituto de Investigación de Energía Eléctrica.
Las tormentas son otro gran problema porque se anticipa que aumenten en intensidad y frecuencia.
Eso significa que las compañías de servicios públicos, los operadores de la red y los dueños de plantas de energía tendrán que gastar mucho más en rubros como el fortalecimiento de postes eléctricos, torres de transmisión y otras infraestructuras, comenta Ed Hirs, economista de energía y miembro de la Universidad de Houston.
Gran parte del daño del huracán Beryl a las líneas eléctricas de Houston probablemente se debió a árboles y arbustos que fueron lanzados por los fuertes vientos; CenterPoint dijo que habían eliminado más de 18 mil 600 árboles mientras luchaba para restablecer la energía.
La vegetación causa alrededor del 30% de los cortes de energía en EU, estima Josh Wepman, quien asesora sobre retos de la industria energética en Leidos, una firma de defensa y tecnología.
Mientras tanto, las tormentas de granizo se han convertido en una gran fuente de daños a parques solares en los últimos años, causando cientos de millones de dólares en pérdidas para las aseguradoras. Como resultado, la aseguradora de energías renovables GCube y otras han aumentado las tarifas y reducido los límites a los reclamos por granizo.
Edición del artículo original

