México está dividido frente al nuevo plan para elegir a los jueces

Nacional

El martes, frente al edificio del Senado de México, estudiantes universitarios enmascarados y disfrazados de ministros de la Suprema Corte de Justicia tomaron turnos para romper una piñata negra con un palo. La piñata, cubierta con la palabra “justicia”, estaba llena de dinero falso, una representación para ilustrar la supuesta corrupción que azota al poder judicial del país.

“La elección de jueces y magistrados mediante voto popular implica una democratización de uno de los poderes más importantes de nuestro país”, dijo Layla Manilla, de 21 años, una de las estudiantes de política que participó. Manilla es una de los miles de mexicanos que salieron a las calles para manifestar su apoyo —o su oposición— a la polémica propuesta de ley impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus aliados, que el miércoles superó el mayor obstáculo cuando fue aprobada por un estrecho margen en el Senado.

En entrevistas con The New York Times, los mexicanos expresaron diversas preocupaciones y aspiraciones sobre la medida. A algunos les preocupaba el fin de la independencia judicial, mientras que otros celebraron la oportunidad de votar a los responsables de impartir justicia. Muchos más se mostraron indiferentes a la iniciativa, sin saber exactamente qué esperar del cambio.