La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que el Gobierno federal ya revisa la orden ejecutiva anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, relacionada con transferencias y remesas, aunque aseguró que hasta el momento no se observa un riesgo considerable para los mexicanos que viven en ese país.
Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria explicó que la Secretaría de Hacienda y el embajador de México en Estados Unidos trabajan en el análisis de posibles afectaciones derivadas de la medida.
“Se está haciendo el análisis de qué posibles implicaciones pueda tener para el envío de recursos a sus familias y también la solicitud al Departamento del Tesoro para que pueda ser mucho más claro”, señaló.
Sheinbaum indicó que una de las principales inquietudes es conocer si las personas indocumentadas podrían enfrentar obstáculos para abrir cuentas bancarias o realizar transferencias electrónicas.
No obstante, sostuvo que la mayoría de los mexicanos radicados en Estados Unidos cuentan con algún tipo de estatus legal o tienen décadas establecidos en ese país.
“Son cerca de 38 millones de mexicanos en Estados Unidos y alrededor de 34 millones tienen estatus legal; solamente cerca de 4 millones no cuentan con documentos y la mayoría lleva más de 10 o 20 años viviendo allá”, afirmó.
La presidenta también destacó la aportación de la comunidad mexicana a la economía estadounidense, particularmente en sectores como agricultura, construcción y servicios.
“Los mexicanos ayudan a la economía de Estados Unidos en todos los sentidos”, expresó.
En otro tema, Sheinbaum aseguró que la migración irregular hacia Estados Unidos disminuyó 97.5 por ciento entre 2022 y 2026, luego de diversos acuerdos bilaterales y medidas implementadas por ambos gobiernos.
Explicó que el mayor flujo migratorio ocurrió en diciembre de 2022, cuando se registraron más de 305 mil cruces, principalmente de personas extranjeras que atravesaban territorio mexicano rumbo a Estados Unidos.
Según detalló, la reducción se aceleró después de que el gobierno estadounidense eliminó permisos temporales de ingreso y México fortaleció programas de empleo, asistencia humanitaria y retorno asistido para migrantes.

