Hacen más difícil probar que ‘no soy un robot’

Nacional

Nueva York, EU.- Por años, las personas que intentaban comprar en línea o iniciar sesión en cuentas de redes sociales podían verse presionadas a realizar tareas molestas, pero en gran medida simples: descifrar palabras en letras distorsionadas, hacer clic en imágenes de autobuses, sumar números…

Ahora esas tareas se están volviendo más extrañas y requieren un poco más de capacidad cerebral como “seleccione dos objetos que tengan la misma forma”, “haga coincidir el número de rocas con el número de la izquierda”, destaca The Wall Street Journal.

“Estaba tratando de iniciar sesión y me dio una fruta que parecía increíble, como un plato con fruta que estaría sobre una mesa, pero que crece en un árbol”, refirió por ejemplo Mustafa Al-Hassani, de 38 años, residente de Houston.

El captcha le pidió hacer “clic en cada imagen que contenga una manzana en un árbol”.

Captcha es el acrónimo de Test de Turing Público Completamente Automatizado para Distinguir entre Computadoras y Humanos.

Fue desarrollado a principios del milenio como una forma de evitar que los robots interrumpan los sitios web y sus bases de datos haciéndose pasar por usuarios humanos bien intencionados.

Las empresas los usaron para protegerse contra ataques de bots que pueden bloquear sus sitios web y comprometer la seguridad del usuario.

Compañías y expertos en ciberseguridad que diseñan captchas han estado haciendo todo lo posible para estar un paso adelante de los malos actores que descubren cómo descifrarlos.

Pero lo más alarmante, es que también lo ha hecho la tecnología que puede resolver automáticamente las pruebas más rudimentarias, como la identificación de fotografías y la lectura de texto distorsionado.

“El software se ha vuelto realmente bueno para etiquetar fotografías”, expuso Kevin Gosschalk, fundador de Arkose Labs, firma que diseña lo que llama soluciones de prevención de fraude y abuso, incluidos captchas.

“Así que ahora entramos en una nueva era de captcha, basada en la lógica”.

Ese cambio explica por qué los captchas han empezado a molestar.

Los usuarios ya no tienen que simplemente identificar cosas, necesitan identificarlas y hacer algo con esa información: mover una pieza de un rompecabezas, rotar un objeto, encontrar el espectro de un número escondido en el paisaje de una habitación.

Para agravar este desconcierto está la adición a la mezcla de imágenes generativas de IA, que crean objetos difíciles de identificar para los robots, pero desconciertan a los humanos que sólo quieren iniciar sesión.

Agencia Reforma