Las “pachangas” de Mario Delgado y el ciclo escolar

Nacional

Cada año, cuando junio empieza a derretir patios escolares y salones sin aire acondicionado, vuelve la misma discusión: qué hacer con el cierre del ciclo escolar en un país donde el calor ya también se volvió un problema educativo. Pero esta vez la polémica creció demasiado rápido cuando desde la SEP se planteó adelantar el final de clases y hasta se mencionó el Mundial de Futbol como uno de los factores para modificar calendarios.

La reacción obligó al Gobierno federal a meter reversa. Finalmente, la Secretaría de Educación Pública confirmó que el ciclo escolar se mantendrá con los 185 días establecidos y concluirá el 15 de julio, aunque cada estado podrá realizar ajustes regionales ante situaciones extraordinarias, como temperaturas extremas.

Y ahí está precisamente la diferencia, porque no es lo mismo adaptar clases en zonas donde el termómetro supera los 45 grados, como ocurre en regiones de San Luis Potosí o del norte del país, que reorganizar actividades por partidos de futbol. Porque mientras el calor sí pone en riesgo la salud de estudiantes y maestros, el Mundial difícilmente tiene hoy el impacto social de otras épocas.

La pasión colectiva por el futbol ya no mueve al país entero como antes. Mucho menos al grado de justificar alteraciones generalizadas en los tiempos escolares. Las escuelas no pueden organizarse alrededor del calendario deportivo.

El debate terminó todavía más encendido por las declaraciones del secretario de Educación, Mario Delgado, quien aseguró que después de junio el ciclo escolar entra prácticamente en “tiempo muerto” y que muchas escuelas funcionan solo por burocracia y “pachanga”.

La frase cayó mal entre especialistas, docentes y padres de familia porque, más allá de las deficiencias reales del sistema educativo, reducir el último tramo del calendario escolar a días sin propósito terminó sonando más a justificación administrativa que a una verdadera reflexión pedagógica.

Agencia Reforma